Del deporte a la locura

ElAlpinistaYLaCuerdaConfieso que cuando acepté experimentar el famoso viaje al Pico Turquino tenía el mongonómetro* rebasando los 30 mil hectopacal. Sí, porque hay que estar con  un despiste  muy grande para no saber que el alpinismo exige un sacrificio sobrehumano; y que solo es fuente de diversión para aquellos que insisten en incluir esta modalidad en  el programa de los Juegos Olímpicos.

Nunca le he hecho swing a los deportes extremos, bueno ya les he adelantado que soy portador del síndrome de la futboleficienacia adquirida, pero como había escuchado las disímiles vicisitudes de varios de mis contemporáneos en el famoso Turquino, no titubeé en asumir el reto de abstraerme de la versión Coopeliana del dulce con similar nombre.

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Camino al Turquino te encuentras con numerosas nubes

Los días previos solo escuchaba: “…lleva caramelos, leche condensada, galletas, refresco, maní, cosa dulces… oíste”. Provisiones todas que atentaban contra la salud de mi bolsillo; más pa´lla iba yo como Diego, el amiguito de Dora la exploradora.

Dicen que son 1.974 metros de altura los que separan el busto de nuestro Héroe Nacional,  José Martí con el nivel del mar; La Sierra Maestra se engalana con el paisaje más espectacular que pueda avistarse en mi país. Pero olviden la cifra de la elevación; hacer el recorrido desde el inhóspito campismo La Mula, a 126 tortuosos kilómetros de la ciudad de Santiago de Cuba, hasta el famoso Piquito se las trae.

5140-fotografia-gEn honor a la verdad, los primerizos como yo no conocemos a “ciencia cierta”  las características del fenómeno que se avecina, y cargamos la mochila desde las 6 de la mañana, cuando comienza el ascenso, con una dosis de entusiasmo desmedido,  que se agota en los tres kilómetros de apertura.

Vi de todo. Salimos más de 30. En unas  lista bien “cosmopolita” y heterogénea, se habían apuntado desde dos adolescentes de trece años, hasta alguien con una admirable juventud acumulada de 75. Unos pocos quedaron en la primera falda de La Majagua, otros remendaron sus zapatos, mientras los restantes animaban a los más desesperados que llevaban las primeras horas con problemas estomacales y de presión.

Y yo escalaba ingenuo hasta quedar sin compañía en el recorrido; así anduve por más de dos horas: solo y con susto. A esa hora ni pensaba en esta crónica, que va, me dio por remontarme seis centurias atrás disfrazado con una honda Diego Velázquez en su bojeo por el sur de Cuba; claro, al navegante español no le dio por escalar.

01Aleida_Pupo_Carta_Cuba_Ave_indemica_de_Cuba_foto_tomada_en_la_zona_de_la_playa_de_Daiquiri_en_Santiago_de_Cuba_y_fue_tomada_el_22408_a_las_900_AM.sizedUn paisaje virgen, tiempo películas. Solo en fotos había visto la diminuta ave Cartacubas, o el tocororo; helechos endémicos de la zona y otras variedades de la flora y fauna de esta región oriental que ya en el siglo XVI el geógrafo flamenco Gerardo Kramer, había mencionado.

Reposé en la cúspide a las 11 y cuarto de la mañana, y logré descasar en el punto inicial 5 minutos pasadas las 4 de la tarde.

Cuando logré sentarme cerré mi contrato con la Asociación de Alpinistas Locos del Caribe (MMAC, según sus siglas en inglés).

La gente me pregunta: “Y por fin ¿cómo te fue en el Pico?” Solo atino a dármelas de consejero; así que si usted está leyendo esto y aun no ha subido el Turquino, mejor disfrútelo por Internet. No encienda su  Mongonómetro*.El alpinista

Mongonómetro*: Aparato que usamos los cubanos para medir las estupideces y/o decisiones desacertadas, cuyas respuestas parecen evidentes.  

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Publicado el junio 11, 2013 en Uncategorized y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Wowww por lo que veo amigo a usted simplemente le fue, por todo lo que nos describe pasó más trabajo que un forro de katre, aunque hoy lo vi caminando muy bien paradito, aunque hay otros colegas que no pueden evitar los dolores. Yo me perdí esa aventura, es cirto, pero disfruté del festival de la radio en Guáimaro, y creame amigo mío, que cundo usted estaba cerrado su contrato con la asociación de alpinistas locos del caribe, yo estaba con trmenda nota gracias a la dispensada del Hotel de Guáimaro

  2. Carlos A Aguila

    Primo esa es una de las mejores experiencias q se puede vivir, yo fui en 11no grado cuando estaba en la EIDE y te digo bro q si se ne diera la oportunidad de volverlo a subir no titubiaria para aceptar el reto!!! Asi q deja la pendeja!!! Jajajajaja

  3. Y si vuelves a escribir otro posticto pendejo como este no sigo más tu blog….hahaha

Dispara a puerta tú también

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