A Mijaín no le estés “inflando”

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Cuenta con 32 años, su historia en la lucha greco parece solo superada por las animaladas de Alexander Karelin

A veces me acuesto y siento que le debo un post a cada uno de los deportistas cubanos de mi Salón de la Fama virtual. En la lista figuran escapa´os de antes del 59, entiéndase Ramón Fonst , José Raúl Casablanca, o el legendario hipocondriaco, Kid Chocolate; y la misma se extiende extra fronteras porque a varios de los admirados le ha dado por entrenar a Teddy Thango en suelo francés , y fundar academias beisboleras al norte de esta isla.

La deuda periodística me asfixia. He querido incluso hasta auto dedicarme un post por todas aquellas aspiraciones frustradas de mi era futbolística, devenidas en metamorfosis kafkiana como representante de la delegación de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba) del softbol de Camagüey.

Pero con Mijaín López no me voy a ir en blanco en esto de engorronar Word. Ese mamut gigante de unos 130 kilogramos anatómicos no se me escapa. ¿Qué se piensa? Los cinco títulos mundiales y las dos coronas en certámenes olímpicos no lo hace inmune ante mis ansias de alabarlo.

Lo vi por primera vez a lo cortico cuando se bajó de aquel carro Volkswagen con chapa Habana. Acababa de regresar de los Juegos de Atenas en 2004 y aún carecía de power para los autógrafos. Andaba con Roberto Monzón, un chiquito súper guapo de la lucha libre que en tierras griegas estuvo cerca del título.

Yo pasaba en bicicleta y quedé sorprendido ante tanta musculatura salvaje. Luego, tras varios reportajes en Tele Rebelde comprendí que Mijaín no podía contar con un “endoesqueleto” diferente. Hermano, padres, todos reflejan  similar información  genética.

Cuenta con 32 años, su historia en la lucha greco parece solo superada por las animaladas de Alexander Karelin. No entiendo como un tipo se aparezca con otro cetro universal, tras un año sabático. Pretende retirarse tras la cita estival de Río de Janeiro;  suponemos que vuelva a imponerse. Y tratándose de Mijaín, todo se me antoja posible. Desconozco qué le queda por hacer en el ámbito atlético.

imageswwdLlevó la bandera de la delegación cubana en el desfile de Beijing en 2008; ha ganado cuanto campeonato regional se le ocurre a los de la FILA; y hasta se dio el “lujo” de operarse para darle un chance a sus rivales.

A Mijaín solo le ha quedado hacerle publicidad a la Gatorade o la Pepsi. Pero no sería él, porque esos asuntos le son tan ajenos como el virus del Ébola a los residentes en Beverly Hill. El grandulón con nombre ruso solo entiende de trabajo, con tanta humildad que asusta mis 65 kilogramos de peso.

Me sentiría orgulloso si fuese deportista con pasaporte turco, kazajo, húngaro o brasilero, y Mijáin López me diera un tacle, una proyección de esas raras. A mí no me cuadra mucho esa pegazón de los luchadores, pero MIjaín se me antoja el Messi de los colchones antillanos. Así que si lo ves, no le estés “inflando”.imagestakle

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Publicado el septiembre 18, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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