Desde la redacción de un barbero

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Cuando se resuma la historia de ÉlTrabajóPorSuCuenta en Cuba, la patente archivada con mi nombre lucirá ahí, flamante, distinguida entre otras cientos de miles. Eso, calculo yo, será para finales del año 2345, momento en que los ficheros digitales estarán casi obsoletos, y Microsoft comandado por el tataratataratataranieto de Bill Gates, diseñe la versión centenaria WINDOWS.

Pero mi expediente sobrevivirá a todos los bruscos cambios técnicos. Incluso no sé si para entonces la ONAT (Oficina Nacional de Asuntos Tributarios) se habrá modernizado, o incluso haya cambiado las siglas; no obstante, mi expediente en soporte impreso, jamás será devorado por guayabita alguna. Se mantendrá plasticado… en mi alma. Al menos ya le saqué fotocopia.

Sí señores, soy ente activo y participativo de la infraestructura del sistema del pluriempleo, detallado en el nuevo Código del Trabajo y reflejado en la Gaceta Oficial.

Necesitaba elaborarme alguna estrategia para tirarle un salve a los asuntos salariales y decidí colgar en casa el cartel de BARBERO.

En cierta ocasión me había planteado el tema. Entonces resolví afiliarme al sector no estatal una vez cumplido todos los exámenes periodísticos; porque ocupo más el tiempo como profesional de los medios. La barbería es cosa extracurricular, en tiempo libre y de fin de semana.

Pero nos  os asustéis. El corte de cabello tiene hasta de Comunicación Social. Sabe usted cuántos chismes, situaciones trágicas, planteamientos políticos tergiversados, hipótesis economicistas, culturales, y debates Madrid vs. Barcelona, pasan por un sillón.

Me encuentro constantemente en situaciones complejas que van más allá del pelado tradicional, el dominicano, el magua, el tiburón, el machine brown, o cualquier otro tipo de rapado de moda.

La profesión te exige lidiar con niños malcriados, adultos sabelotodo, gente con poco sentido de la estética, y consejeros orientadores sobre el cómo debo sujetar la maquinita. Todos entran en la categoría Cliente. Y según el manual barberístico les sobran razones para opinar. Podría concluir de cada historia un post.

Siempre me sugieren algo al enterarse de mi título universitario. Me hacen experimentar una metamorfosis de barbero a periodista de la comunidad. A veces me siento como un cura o facilitador social. Una especie de Delgado de circunscripción.

Tengo por estos días la posibilidad de retroalimentarme de las experiencias de otros, con mucho cuidado para no hacer cucarachas.
Ahora soy también barbero . Así que escribo…luego pelo.

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Publicado el marzo 30, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Jajaja buena pincha mi bro, excelente manera de resumir esta nueva etapa tuya…. pero ya te he dicho mi herma: usted es peluquero, no barbero, jaja

Dispara a puerta tú también

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