La triste vuelta de Pep Guardiola

img_vmauri_20150424-130148_imagenes_md_propias_vmauri_sorteo-ok_2-U102321043265jVB-U102921153323epD-652x492@MundoDeportivo-Web-PortadaSabía que iba a tocar Bayern. Lo intuía. La pelotita de Juventus, tal vez la más redondita, no se le empataría a la de Barcelona que ya había enlazado su circunferencia con los petrodólares de Manchester y París.

Habrá que guardarle alojamiento, alimentación  y medio de locomoción a Guardiola, el hombre que según el adolorido Roben, es capaz de llamar a los miembros de la plantilla en las madrugas para consultar tácticas, como si quisiera no repetir los errores de Napoleón en Waterloo.
A Pep, en lo personal, le guardo un dulce rencor. Se marchó cuando calculó que el proyecto estaba finalizado; que jamás podría alcanzar un eslabón superior, porque simplemente, tras la Final de Wembley en 2011 ante el Man United, era imposible alcanzar un nivel superior. Y hasta le comprendí.

Domina varios sentidos de la diplomacia, desconozco cuál utilizó para expresar: “El Barcelona es el mejor equipo del mundo.” Jamás le faltaría a los culés; por eso alucinó con el cañazo tirado por Leo a Milner en la eliminatoria de octavos.

Se llevó a Thiago el hijo de Mazinho, el relevo de Xavi, ayudado por el proceso de “anormalización” de  la directiva catalana en materia de contrato. Desalmados ambos, asaltarán al Camp Nou y retarán a las más de 90 mil personas que acudirán a la cita del 6 de mayo, seguro para adornar con orgullo un mosaico azulgrana.

Habrá quien le saque en la grada algún cartelito hecho con ortografía propia en señal de agradecimiento…pero le guarda resentimiento, como yo. Porque los de Munich hace dos años, sin piedad le embolsaron 7 goles  a los culés, suficiente dolor para un alma en 180. Lionel lo vio sentado porque un músculo de su pierna estaba dañado.

La esencia profesional del ahora DT de Munich le hará deslindar cada detalle para detener al rival. Pero se sentará en el peor de los banquillos para con la salud de su ser. Dará orientaciones eufóricas, conversará con el cuarto árbitro en el idioma que el referee escoja, consultará con sus asistentes para detener el avance de  Gasparín Iniesta y hacer frágil la saga defendida por el marido de la del Waka Waka.

Independientemente del resultado del partido, cuando finalice el mismo, saldrá a abrazar a los suyos, para recordar esos enormes festejos del “Sextete” ¿recuerdan?, y la despedida tremenda en 2012 cuando dejó la última Copa de su Majestad.

Luego preparará el partido de vuelta. Guardiola  les debe una Liga de Campeones a los aficionados teutones que le prepararon un gran cheque bancario, cumplieron cada detalle del contrato y le pusieron como rector de la nave que va sobrada en la Bundesliga.

Será raro, muy raro. La prensa le pone mucho morbo al asunto, mas solo  él sabrá que pasará con su sistema nervioso en el transcurso de eso que insisto en catalogar como: “La triste vuelta de Pep Guardiola”.

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Publicado el abril 24, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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