¡Japiberdy tu mí!

DSC02202Ahora los 28 de julio recibo una bola de sms: “¡Felicidades Fide!”; “Qué la pases en grande”; “Toma por ti y por mí”– este no me va mucho por tengo grupo sanguíneo ultrastemio-; “¡Qué cumplas muchos más!”. Se me desborda la lista de contactos y amigos capaces de gastarse 0.9 centavos de un saldo compacto en 5 CUC.

Creo que no alcanzarían para todos ellos los hilos de la piñata del 1991 cuando celebré mi último Japiberdy infantil.

Sí, en el 91 paré de contar. En aquel lejano año de los Juegos Deportivos Panamericanos de la Habana con el Tocopán (mascota representativa) cuando le ganamos a los yanquis en la tabla final del medallero. ¿Se acuerdan? Aquello fue tan épico como el alboroto de mi fiesta cumpleañera según me deja caer la memoria histórica.

Claro, a los de la foto usted no los conoce, pero era gente linda aunque se vean en blanco y negro.
Por cierto,  la modernidad en complicidad con el alza de los precios de la remolacha en el mercado internacional ha arruinado un tanto la actividad onomástica de los chamas de hoy. Los padres de 2015 deben invertir demasiado en poninas, arriesgándose en la bolita y arrojando monedas a las alcancías en Misión Ahorro.

Y no resuelven del todo. A muchos de los niños en la actualidad le “timan” la esencia del pica cake. Les enganchan un poco de reguetón Chupi Chupi en la sala de la casa. Nada de alquilar payasos, ni canciones de Teresita Fernández con el Gato Vinagrito. En resumen: los grandes a meter ron. Y cuando se les pregunta solo atinan a responder:  “…aquí, celebrándole el cumpleaños al chamaco.”

Pero conmigo los puros no se desviaron, me dedicaron cumples de verdad. Aun no irrumpía la crisis de los apagones, y ante la ausencia del DVD, lo mismo Luisito recitaba Los Zapaticos de Rosa, que mi vecina Yolanda hacía de DJ a capela.

La logística de la actividad corría a cargo del salario de los progenitores.  15 pesos  alcanzaban para algún dulce decente. Las croqueticas de carne, la ensalada fría y el refresquito embotellado no adulterado, con burbujitas por el efecto del gas, todavía formaban parte de los ingredientes que por entonces se conseguían sin la gestión de los particulares y/o contribuyentes.

De regalos nada…no hay que exagerar. Ya los mayores sabían de la caída del muro de Berlín y la cosa se estaba poniendo fea con lo del cemento para reconstruirlo. Mas los obsequios no hacían falta. Mi CDR completo rebosaba de alegría con el cumple del vecinito del primer piso.

Se cantaba algo así como “japirberdy tu yu japiberdy, japirberdy tu yu japiberdy, japirberdiiii Fidelito … japirberdy tu yu japiberdy” . La escena quedaba lista para soplar las mismas velitas del año anterior, guardadas con recelo por mi madre en un estuchito verde.

Después el asunto terminaba en el corre corre del Policía vs. Ladrón con la ropita de “salir”; entretenimiento causante de un efecto devastador en los puros, resignados ante nuestro mataperreo.

Los años pasaron y ahora revisando el closet del cuarto me topo unas cuantas impresiones no trabajadas con photshop. Conforman mis wikileaks files que les dejo a continuación….a riesgo del chucho.

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28 de Julio de 1990

 

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La piñata era sagrada

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12 meses y dos días

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Con mis padres….

 

 

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Publicado el julio 28, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Historia original y muy bien retratada jajaja. Especial, como tú, Ale.

Dispara a puerta tú también

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