Papi… to´ eto´, é tuyo, sabe

mamacita4Agosto es de lo peor a la hora de experimentar procesos exotérmicos. Tu conjunto anatómico te delata la desesperación, reflejada en la cara los más 30 días del octavo mes del año. Las féminas-especialmente las de menos abriles recorridos- aprovechan este problema del cambio climático, y usan todo en materia de vestuario y asuntos textiles, algo más corto que en febrero.

Pero también el calor causa efecto en el cerebro de muchísimos del sexo opuesto, y les moviliza lo más “animal”; les deja cómo una fuente emisora de testosterona salvaje, cuyos efectos laceran cualquier sensibilidad de mujer.

Impotente, consumido y anonadado quedo este verano al contemplar a muchos energúmenos violar fonéticamente a las damas al pasar. Es una moda. La más vulgar de todas, y que en honor a la verdad no conoce de fecha en el calendario. El ataque constante a la decencia, a la espirutualidad ajena.

La sociedad patriarcal del siglo XXI d.C. nos lo permite, y yo entonces me arrogo el derecho de componerles una sinfonía reguetonística a la primera que pase; porque soy el macho imperante en la selva del bajo mundo. Dirán.

El verdadero “EMPODERAMIENTO”- la palabrita me sale hasta en la sopa- del tipo duro, al que todos los seres con ovarios tienen la obligación de detenerse a escucharle el numerito y rendirle pleitesía. Tito, el Matador, le llaman.

Ella camina, va al trabajo, a la casa, a buscar los mandados de la cuota o al parque a conversar, y le tiene que aguantar todos los días el discurso, subidito en decibeles y cargado de sandeces: “Mami, mira, lo que tengo aquí-se sujeta el miembro con la mano-to´ eto´, é tuyo, sabe”. La escena va acompañada de la carcajada cómplice de otras bestias idiotizadas.

Ella sigue, con los brazos cargados. Nadie le sale al paso para demostrar que no toda la caballerosidad está liquidada como paciente de VIH en fase terminal. Sufre. En el trayecto ha experimentado la indignación antes de coger la guagua, al cruzar la esquina y al pasar junto frente de la mesa de vagos del dominó que le esperan activados en modo antihigiénico.

Cuenta mi madre que en Libia, allá por 1982, los nativos del norte de África llevaban a sus mujeres junto a los carneros, enjauladas en la parte trasera de los carros, como estiércol para estériles pastos. Intento deslindar semejante imagen. No lo concibo.

Ojalá una especie de Corte Federal Internacional aprobara la recogida de estúpidos, cavernícolas, acosadores de hembritas. Una colecta de ignorantes violadores del piropo, de lo amable. Delincuentes de la moral del gentleman. Me encantaría verlos a todos, hacinados en una gran cesta con un sistema implementado en la desgraciada cárcel de Guantánamo, que les apretara bien los escrotos. La celda bien soldada al vehículo conducido por un clon de la Bella de la Alhambra de la Habana Vieja, portadora de un cartel que diga:” Papi… to´ eto´, é tuyo, sabe.”

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Publicado el agosto 17, 2015 en Uncategorized y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Rangel Sanchez

    de maravilla, este articulo mi amigo aqui en Europa si le suenas un piropo a una mamita jajajajja te la vez con la poli, la educacion civica se deteriora en Cuba poco a poco mi bro, Lamentablemente, un saludo desde Suiza

Dispara a puerta tú también

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