Y esa pelota ¿a quién le importa?

cmg-vs-gtm10Al Yuli Gurriel, quien amenazó recientemente con romper relaciones diplomáticas definitivas con la Federación de Béisbol de este país, le envuelven varios números de espanto, enmarcados todos en la última década de la pelota cubana. En el Petco Park de San Diego allá por 2006, se identificó en la hoja de anotación del juego de la Gran Final con el out 27- vía de los strikes -.

Los japoneses ganaron su primera de dos coronas en Clásicos Mundiales, y daban brincos de alegría. Nosotros nos creímos los dueños de la verdad absoluta, y que el subcampeonato era la muestra de acierto por el camino correcto.

El 01 de los Industriales capitalinos también tiene el privilegio de registrase como el último bateador en la historia de la disciplina en Juegos Olímpicos: bases llenas, juego 3-2, roletazo al short stop, doble play, victoria de los chicos de Corea del Sur y fiesta en Seúl. Agosto de 2008, casi me da una cosa. “Iluso, iluso”, me diría años más tarde. Han pasado ya varios ciclones beisboleros.

Precisamente en aquel año olímpico, el tipo duro ahora de los Mets de Nueva York, Yohenis Céspedes, contemporáneo con el mediano de los hijos del héroe del Mundial de Parma, batió de 6-6 ante Camagüey en el Cándido González. Aquellos tiempos…iba con fervor al estadio, y no me pintaba la cara ni usaba chamarretas alegóricas a my favorite team, porque no estaban a disposición del público en la cadena de tiendas minoristas.

 

El equipo de casa solía clasificarse a la post temporada en una Liga aun decente, con practicantes de calidad, sin ánimos de comparar épocas precedentes.

Hoy en pleno 2015, cuando ya pasamos los 20 partidos de la fase inicial de la 55 Serie Nacional, Camagüey apenas ha ganado 5 compromisos. Manejo el dato porque los medios no se cansan de repetir la condición de colero de los camagüeyanos desde el primer día de competencias. Mas, acá en la provincia a nadie, al menos de los que siguen ese deporte, parece usurparle el sueño semejante actuación.

Es como si el público estuviese resignado al bochorno atlético. Raro, porque me refiero a los habitantes de una ciudad con altísimas dosis de orgullo, y si algo caracteriza al camagüeyano es eso, el ego enriquecido de saberse parte de una urbe declarada por la UNESCO, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Hace una semana un chico de unos 12 años de edad me preguntó: “¿Qué crees del equipo Camagüey?” Me revolví en muecas y casi no supe que responderle, hice mutis. “Y, ¿has ido al estadio?” Ya el cuestionario se me hacía muy incómodo, así que lo corte con otra interrogante: “¿Has ido tú?”. Él, rápido y furioso, no titubeó: “Na´ prefiero los juegos que se echan por dinero la gente de la calle en el campito del barrio.” Fin del dialogo.
Se han agotado las escusas, las explicaciones relacionadas con las teorías de managers, la espera del relevo generacional, la atención a los atletas por parte de autoridades estatales, de gobierno, y otras sobre la construcción de una pizarra electrónica.

Habrá que entrevistar a la taquillera de la puerta de entrada al Cándido González, al parqueador de bicis de las inmediaciones del Estadio Cándido González, al de las rositas de maíz, y al del granifrío; de seguro las ganancias, ventas andan por el suelo…y eso de seguro tampoco a nadie le importa.

Anuncios

Publicado el septiembre 28, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Dispara a puerta tú también

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: