Cobertura a accidente de tránsito en Camagüey

carretera-mal-estado-e1343077416636Si usted conserva la vaga idea de hacerse periodista debe saber dos cosas: 1-El salario solo alcanza para dar dos vueltas al agro mercado; 2- No existen días feriados para este tipo de profesional porque la noticia no conoce de jornadas libres. Pero es la segunda la que se acerca más al perfil institucional de este post. Ya la primera dejé de debatirla en salas de conferencias y espacios reservados para catarsis cotidiana.

Ayer precisamente 10 de octubre-feriado en Cuba para muchos-, justo cuando pensé que se terminaba mi jornada laboral, sonó el teléfono del departamento informativo de la emisora. Un terrible accidente acababa de suceder. Corrían ambulancias hasta los 31 kilómetros a las afueras de la capital provincial, camino a las inmediaciones de Santa Cruz, el mismo pueblo que en 1932 sufrió la perdida de más de 3 mil personas a causa de un terrible huracán.

En esta ocasión, a mí me tocaría partir hacia el Hospital Pediátrico. Eduardo Agramonte Piña, lleva por nombre la institución. Fui testigo de una aventura cruel, bastante cruel. Y tuve que hacer de reportero, asistente de camilla, comunicador, y consolador de madres desesperadas. Triste. Otro capítulo de accidentalidad en mi vida laboral, creo que no aguanto sin náuseas, y resentimiento extremo.
El asunto no ha dejado de sonar en la población. La teoría del rumor se adelanta en cuestiones cuantitativas, y ya circulan las versiones que colocan más personas de las registradas oficialmente en los ataúdes.

En el centro de asistencia médica especializada para menores, se congregaba una multitud muy heterogénea. Los que necesitaban atención por una neumonía, los posibles portadores del dengue, y otros con los más disímiles y variados problemas de salud. Pero había una situación extrema; las ambulancias tenían poco espacio para transitar. Y en medio de la locura me toco a mí, solapín en mano, abrirme camino entre las personas.

De los 5 menores, 2 estaban evaluados de estado de grave, según el Doctor Reynaldo Pons Vázquez. Y yo tenía a uno de ellos muy cerca. Cabeza vendada por la fractura, un trauma craneal, pero estable. Tanque de oxígeno, medio entubado. Conciente el niño, llevaba los ojos abiertos y no lloraba, no lloraba, valiente el chico. Me hizo dudar de mí, zángano de 28 años que le temo a las inyecciones.

Supe de inmediato las causas del accidente. De 33 años de edad, el chofer, quiso adelantar a otro camión. Llegó la calamidad, para 49 pasajeros. 13 reportados fallecidos de inmediato, mientras, dos que aun luchaban por su vida, también dejaron de respirar horas después.

Una madre que no se encontraba con su niño-pasajero en el momento de la tragedia, trataba de tranquilizarse. Al pequeño solo se le había roto la muñeca, nada más. Y ahí estuvo Fidel Alejandro para decirle: “Mire, ¿ve mi ceja?, una piedra lanzada por una chapeadora casi me deja sin vida. Era igual de chiquitico que Anthony. Y estoy vivito, así que Anthony es más fuerte. No la puede ver llorando, porque él está bien, muy bien.” Solo atinó a darme las gracias. Antes le dije mi nombre: “Así que si me escucha por la radio, ya sabe quien soy.”

Son cosas que uno solo ve en las películas, pero ocurren, y a los periodistas les toca de cerca, más allá del carácter sensacionalista con la que muchas veces se maneja la información.

Las consecuencias de la irresponsabilidad se salieron del marco. Camiones que no sirven, inspecciones técnicas fantasmas, licencias de conducción que solo conducen a la muerte, personas al volante desesperadas por dos pesos, y amparadas por una Oferta y Demanda nefasta.

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Lesionado.Hospital provincial “Manuel Ascunce” Foto: Miozotis Fabelo Pinares.

Es un tema muy delicado. Me cuesta escribir. Así que si usted tiene la vaga idea de hacer de periodista, sepa que estos sucesos cuentan como cobertura en su hoja de ruta.

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Publicado el octubre 12, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. La verdad el tema de la irrresponsabilidad de los choferes de camiones de pasaje es algo que ya ni siquiera se debería hablar. El estado tiene la posibilidad de disminuir drásticamente estos accidentes tan nefastos para la vida de muchas personas, que incluso llegan a condicionar el porvenir de algunas familia. Baste decir que una de las personas que murió, en este caso una mujer dejó dos niños huérfanos, que crecerán sin el calor de su madre.
    Muchas son las medidas que pudieran tomarse, desde controlar más los documentos de los choferes, hasta implementar mecanismos para que solo manejen estos camiones los choferes con más de cuarenta años y más de diez años de experiencia como chofer de guagua o algún vehículo de transporte de personal. Otra medida pudiera ser obligar a los choferes a instalar sistemas GPS en sus camiones y que el estado les provea tal dispositivo. Este sería de carácter obligatorio y se tomarían medidas con lo choferes que se detecten circulando sin la presencia del mismo. Además con este dispositivo instalado se implementaría un sistema legal de medidas para aquellos que circulen a exceso de velocidad con la suspención de la licencia por un año y más y hasta multas severas.
    Tan solo he mencionado algunas medidas, pudieran existir más, lo importante es acabar con estos accidentes tan bárbaros que ocurren en cualquier carretera de Cuba.

Dispara a puerta tú también

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