Emociones olímpicas

levantando.jpg_1080524493Cuando Leonardo DiCaprio le arrebató el Oscar al oso, su coequipero en la más espectacular de las escenas de The Revenant, resultó toda una sensación en aquella gala de premiaciones hollywoodense. Al chico del Titanic se le veía emocionado, la verdad, pero no me conmovió; tal vez por mi insensibilidad cinéfila.

Pero un collage de imágenes de momentos de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro sí  me resultaron de lágrimas sacadas y hasta sentimentalismos ajenos; porque nada, nada como eso, nada como la gloria olímpica, y que me disculpen los dioses del cine, pero los seres humanos descubrimos el deporte primero que el séptimo arte.

Recién leía. El ganador de los 50 metros libres de ascendencia judía, Anthony Ervin, ya había conquistado un pedazo de cielo cuando en Atenas 2004 logró coronarse. No entendía su euforia tras aquel ejercicio de poco más de 22 segundos. Simple. Hace 12 años, el hombre había donado su presea; valor en subasta de 17 mil dólares para los damnificados de un Tsunami en la India. Había abandonado las piletas. Se había intentado suicidar. Se había llenado de tattoos; ya nadie apostaba por él.

gfghghA Phelps también le vi llorar. Por su condición de homo sapiens, llora; y hasta aporta cromosomas para crear un niño, señal de esperma fértil. No es un robot, porque tiene problemas y adicciones.

Y vi estrellarse a una ciclista holandesa, casi pierde la vida. La chica quedaba más impactada por la pérdida de la presea que por el propio accidente. Como si el físico no se cotizara a la altura de los sentimientos, de su propia vida.

fotonoticia_20160822100442-16081791479_9999Hasta los hubo quienes quisieron aprovechar la ocasión para firmar contrato y declararse en bancarota de corazón. Río también sirvió para hacer novios. Conscientes los del Comité Olímpico Internacional ,  repartieron 450 mil preservativos para proteger tanto amor olímpico.

La ciudad carioca me llenó de historias que ahora no podría repasar en síntesis apretada porque cada anécdota merece un prólogo, una publicación en editoriales reconocidas. Le sobran dignidad para ser contadas de generación en generación. Como nosotros que vimos correr a Bolt y creerse poder romper el récord de los 200 metros en una especie de deuda con el  Dios Cronos.

En el papel de espectadores deberíamos saber  que los atletas mienten con esos abrazos fraternales antes de combatir. Que se sepa que lo del juego limpio realmente es incoherente cuando se ataca al aro, cuando no se mira la ejecución de la gimnasta rival, cuando se aprecia atravesado la flecha del oponente, o cuando se reza porque la fragata de la línea cercana no llegue primero. Porque en esas instancias  todos quieren ganar; y se vale mucho, menos doping, trampas, chantajes o calumnias. Y quieren  el oro porque el bronce es feo metal.

Los cubanos, pasionales como de costumbre, criticamos sin piedad , y todo nos parece insuficiente; porque somos eso, pasión. Queremos que el diseño de la delegación en el desfile tenga más swing que el de los mismísimos italianos. Nos olvidamos de la teoría del tercer mundo.

Por tal razón cuando Mijaín López le ganó al turco movió la cintura, tal vez en el más vulgar de los gestos “patriotas”, pero que nos representó a todos, desde el literato premio Casa de las Américas hasta al negociante del mercado negro.

e59c11864ab8af2592010dbd13e8cf31e7c83e94Un total de 5 emociones doradas, saldo final de nuestra cosecha en el medallero. Lágrimas que envolvieron a una nación, y a mí, que pensaba en Julio César cuando le entrevisté con su voz cortada cuando me habló de Londres. Pero el boxeador de 81 kilogramos ya dormirá tranquilo. Hay un ejército de camagüeyanos que le espera pa´ lo de las selfies.

De Río me quedo  con las emociones. Porque vi a Neymar anotar aquel penal en la Final del Maracaná para aliviar el dolor del  1-7 en el Mundial contra Alemania; porque quedé conmovido con el tobillo del gimnasta de mi Isla, Manrique Larduet, y su gesto de dolor avergonzado cuando terminó su ejecución; porque los Juegos Olímpicos resultan: una fusión de alegrías, decepciones, añoranzas, viejos rencores y orgasmos del alma.

 

 

 

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Publicado el agosto 23, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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