De la masturbación pública y otros demonios

En honor a la verdad, solo tengo referencias del modus operandi por declaraciones de las agredidas. Ellos, los tiradores y/o masturbadores—también conocidos en el argot popular, entre otros eufemismos, como hacedores de hojarascas — calculan el espacio y el momento preciso para pasar desapercibidos ante la mirada inquisidora de los del mismo sexo. Acechan, solapados; les da igual tras una mata de plátanos cuando el reloj marca las 12 del mediodía, que en el autobús local.

El fenómeno ya ha rebasado con creces lo indigno. La masturbación pública, al libre albedrío, a la intemperie, sigue en la agenda de prioridades de enfermos mentales, depravados, sucios. En volúmenes crecientes se afilian los inmorales. Lo percibo porque el número de miembros es directamente proporcional al de chicas asustadas con el alma rota, víctimas de la hemorragia ética y la violencia de género.

En la prensa local cubana poco se habla del tema, aunque recientemente un artículo de un colega cienfueguero tomaba nota en materia jurídica ante semejante impunidad: “El Decreto Ley 141, sobre las contravenciones al orden interior, establece multa de 40 pesos al que ofenda el pudor o las buenas costumbres con exhibiciones impúdicas. Ninguna otra especificidad existe al respecto, ni siquiera para definir el límite o alcance de lo impúdico.”

Evidentemente en materia de legislación algo se necesita corregir, de lo contrario mi vecina quinceañera no podrá seguir enganchándose shorts cortos para salir a tender la ropa al balcón; a las chicas del preuniversitario les será imposible pasearse por el parque frondoso y repleto de árboles; y quedarán pocos espacios públicos que no sean invadidos por homo erectus con rifle en mano.

Nos urge tomar medidas. Si se precisa, llevar el asunto a las oficinas de Ban Ki Moon en las Naciones Unidas. No podemos permitir que las mozas caribeñas caminen espantadas porque simplemente algunos con turbias experiencias sexuales quieran llevarlas a la práctica en esta sociedad— aún ultra machista  —, como si se tratara del jolgorio en celebración del Porn Festival Out Door.

El tema incluso no solo apunta a quienes se sujetan los genitales como muestra desafiante hacia las damas, aquellos que verbalmente atacan con similares fines “masturbativos”, se encuentra en la silla de los acusados. A este grupo de bajos e indecentes también habría que procurarle algún acápite penalizador.

Nuevas regulaciones deben proteger el derecho de las mujeres a caminar sin la preocupación de resultar víctimas de un asalto a semen armado. Cualquiera de ellas podría ser miembro de nuestra familia.

Si el “amigo” tirador está enfermo, pues que lo ingresen en los recintos hospitalarios correspondientes; y si ningún parte médico justifica tal conducta, pues colguémosle de la bolsa de los escrotos en plena plaza como juzgáramos en una comunidad primitiva. Tal vez así ellas se sientan más segura y puedan salir a tender la ropa a su balcón, incluso en short corto.

Anuncios

Publicado el marzo 7, 2017 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. http://www.5septiembre.cu/hasta-cuando-la-masturbacion-publica-en-cuba/

    aquí les dejo un link de un artículo que sobre este mismo tema salió hace un mes en el periódico de la provincia de Cienfuegos, donde verdaderamente es penoso lo que sucede con esto..

Dispara a puerta tú también

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: