Argentinizada cubanía boxística

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Carolina junto a la representación cubana de gira preparatoria por Argentina

Carolina Domínguez Mayorquim llegó al Caribe desde el hemisferio austral para cumplir sus 26 años. Algunos de sus coterráneos bonaerenses creen realmente que la chica estudiante de la carrera de Diseño de Multimedia, profesa un fervor por Cuba insuperable y exagerado; incluso un escalón afectivo por encima del propio sentir patrio. Tal vez porque cuando un boxeador cubano se coronaba en los Juegos Olímpicos celebrados en Río de Janeiro, ella entonaba las notas del himno nacional de la Mayor de las Antillas, como si portara en genes melódicos La Bayamesa.

Accedió a la entrevista justo a dos cuadras del Hotel Presidente en el Vedado habanero. Hay vista al mar desde el apartamento, custodiado constantemente por la curiosidad de alguna vecina. En el edificio nadie conoce de la adicción por el pugilismo de la extranjera de turno rentada. Su físico de ojos verdes y tez clara delata que ha pasado la mayor parte de su vida más cerca de los pingüinos de la Patagonia de su Argentina natal que del trópico; nada más.

Quedé atrapada por el boxeo ante la necesidad de aprender a defenderme. Luego surgieron una serie de inquietudes, y cuando ello ocurre siempre necesito solucionarlas. Este deporte resulta ciencia, no manifestación de agresividad. En mi país muchos padres lo ven precisamente así, e impiden a los niños practicarlo. Allí radica el papel de los entrenadores. En Cuba son muy cuidadosos, verdaderos educadores; preparan al atleta para la vida.”

Carol—prefiere que utilicen el diminutivo— es dueña de un conocimiento del arte de los puños que llega a cautivar al más desentendido. Su repertorio en torno al tema comenzó a forjarse cuando en Buenos Aires, el cubano Leonel Viciedo Domínguez, Máster en Ciencias de la Cultura Física, decidió impartir clases breves para aficionados sobre teoría del pugilismo. Luego la Federación Argentina de Boxeo (FAB) habilitó un curso para jueces aficionados, y la oportunidad le permitió graduarse en 2013.

Llego a la Federación porque mi ex pareja es boxeador. Empecé a adorar ese mundo y surgió el vínculo. Es complejo ascender de nivel como juez y hacerte de un currículo respetable. Los cursos de superación son muy escasos. No existe una comisión que se encargue de medir nuestra capacidad. Los federativos solo cuentan con tu disponibilidad y consistencia, por tanto se vuelve difícil medir tu nivel como profesional a la hora de impartir justicia. Me supero de forma autodidacta.”

Carol lanzó a la lona algunos clichés. Esperas que emplee el che como muletilla, y que te confiese la pasión por su equipo Argentinos Junior y los coros futboleros en las gradas; pero no. Habla poco de Leo Messi, y aunque lo ame, prefiere intercambiar sobre Julio César La Cruz, Arlen López, y el centro de entrenamiento Orbeín Quesada, la Finca del Guajay, casa de los boxeadores cubanos del equipo nacional.

Sarvelio Fuentes, uno de los más grandes entrenadores cubanos de todos los tiempos, se convirtió en una persona muy cercana afectivamente cuando le conocí en 2009. Me sembró el amor por el boxeo cubano; es como un bichito que si te pica, la pasión no termina.”

Su lista de contactos del cell archiva la mayoría de los nombres de los integrantes de la tropa de los Domadores de Cuba que participa en la actual Serie Mundial. Su vínculo con los boxeadores antillanos resulta verdaderamente asombroso. Parece una psicópata obsesionada con el boxeo antillano.

Mandé solicitudes de amistad por las redes sociales. Julio César La Cruz, Yasnier Toledo, Roniel Iglesias, me aceptaron con una naturalidad tremenda. Se caracterizan por ello. Se sienten a gusto cuando le profesas admiración. Son cariñosos, atentos. Hablamos de medallistas, campeones olímpicos y mundiales. Su humildad hizo crecer mi admiración.

Empecé a preguntarles asuntos técnicos sobre entrenamientos. Necesitaba conocer por qué tanta diferencia de calidad con el resto de los pugilistas del área, y su dominio en el plano internacional.”

¿Qué descubriste entonces?

En mi país estamos bien lejos. Acá, más allá de la cultura boxística, existe una organización muy grande a pesar de las carencias. La fuerza técnica de los entrenadores resulta insuperable. Son una familia, y ya me siento parte de ella.

Comparado con mi nación, en el aspecto académico existen grandes diferencias. En Cuba se trata como una ciencia, y en mi país, se ve como un hobby mayormente.

Además la calidad de los exponentes cubanos garantiza que les inviten a las competiciones más importantes y de élite. Precisamente aquí se celebra el Torneo Nacional Playa Girón. Si quitas los Juegos Olímpicos y el Campeonato del Mundo, no existe a nivel regional un certamen de este deporte con más calidad. Solo participan cubanos, es algo increíble. Me percaté en mi primera visita a un evento de ese tipo en Sancti Spíritus, 2013. En materia de jueces y arbitraje incluso se trabaja con cronometristas. En varios aspectos están muy adelantados.”

Carolina en el país de Boxilandia

Sin perseguir conejo alguno, Carolina pisó suelo desconocido. Suponía que en los predios por descubrir, a sus habitantes les resultaba suficiente alimentarse del producto interno bruto proveniente de un cuadrilátero de boxeo.

Antes de llegar conocía bien poco. Solo me motivaba el boxeo. Otros temas como música, comida, religión estaban en cero. De política tampoco se mucho. Inmediatamente me enamoré de la gente. Uno sabe que hay dificultades económicas, pero sobra alegría. Eso me hizo reflexionar mucho.

Hoy cocino tostones, congrí, debato de religión. Me he enamorado de esta isla. Tengo fanatismo, lo confieso.

Y no me bastaba. En 2015 aprendí a bailar salsa; pero luego me fui al son, y ahí me cambió la vida. Modifiqué mi postura corporal, la forma de caminar, de desarrollarme socialmente, de hablar. El son me dio la confianza. La gente que me conoce en mi país sabe de mi obsesión; me dicen que amo a Cuba más que a mi patria. Pero no me molesta. Sé lo que quiero de este país y lo que necesito del mío.

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En Argentina junto a Erislandy Savón, Roniel Iglesias y Leinier Peró (arriba), y Robeisy Ramírez

En el torneo preolímpico clasificatorio celebrado en Buenos Aires, estuvieron Robeisy Ramírez, Roniel Iglesias, Erislandi Savón y Leinier Pero. Tenerlos allá resultó una de las vivencias más trascendentes, porque además tuve la oportunidad de apoyar a la Federación en los aspectos organizativos.”

Carolina ha experimentado en los últimos años un proceso de cubanización. Su acento pone en dudas su procedencia al escucharla. Emplea constantemente el ¡Qué bolá!* si pretende saludarte; camina como si se le hiciera tarde para acudir a un concierto de reguetón, y hasta archiva el cronograma de varias de las rutas de los ómnibus urbanos de La Habana.

Ha recorrido el oriente del país; conoce de la calidad del Ron Havana Club y sus variantes comerciales; no para de hacer preguntas diversas que van desde el sistema educativo hasta el proceso eleccionario para ocupar responsabilidades en la esfera política. Le interesa todo de este pedazo de tierra que vive sin el bullicio de las vallas publicitarias.

Dedicamos la parte conclusiva del diálogo al auge de la práctica del pugilismo entre las féminas y su criterio sobre el boxeo profesional.

A pesar de los prejuicios, me parece perfecto que la mujer demuestra lo que tiene. En mi país tienen mejores resultados que los varones. Me parecen más aplicadas.

En Cuba tengo entendido que como la Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA) piensa en exigir la participación de las mujeres, tal vez preparen chicas, aunque no tengo entendido que sea oficial.

Por otro lado te digo que el boxeo profesional como espectáculo está muy bien concebido, te atrapa. Difiero en cuanto a los criterios del ranking y cómo lo manejan las distintas asociaciones y organizaciones. No le veo mucha transparencia. Es un negocio complejo. Prefiero por esa parte el boxeo amateur. Los sorteos tienen otra esencia.”

17197725_10212304466587084_345812999_nHáblame entonces de la salud de la AIBA en materia de arbitraje e imparcialidad.

Es un tema delicado, y éticamente me resulta incómodo de comentar. Hay tema de reglamentos que se cambian muy seguido, es muy difícil de acostumbrar a pugilistas, jueces, árbitros, entrenadores. Llegar a un consenso en materia de cambios de reglamento es complejo. Los más afectados son los boxeadores que requieren modificarse rápido.  Existen diferencias entre pelear en la Serie Mundial, el Campeonato del Mundo y otros eventos.Se precisa llegar a un acuerdo. Son imperceptibles las formas de ver las diferencias.”

Carolina Domínguez Mayorquim se te presenta como el modelo de entrevistadas que te hace reventar de orgullo cuando le brillan los ojos al hablarte de tu propio país; al hacerte descubrir fenómenos y procesos que hasta el instante del intercambio se te hacían intrascendentes o ultra cotidianos. Experimentas un redescubrimiento de la tierra que te vio nacer.

Y te resulta curioso porque cuando llega la Copa del Mundo, miles de jóvenes cubanos hinchan por la selección albiceleste de balompié; empero es una euforia pasajera y efímera , no como la de Carol ; ella va enamorada de Cuba, parece hipnotizada por la magia de su son, su boxeo…y su gente.

*¡Qué bolá! : La más coloquial expresión de saludo empleado en marcos informales en la sociedad cubana.

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Publicado el marzo 28, 2017 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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