Tenía algo que decir sobre Juan Padrón

unnamddedHa muerto Juan Padrón!😔
Este marzo parce un mes cruel, y no la antesala de la primavera. A la espera de ver su legado en cada uno de los corazones de los nenes cubanos, estamos con el ejército de Valdés, con la voz de Frank y con el propio espíritu de Juan.

Acabo de ver un programa de televisión dedicado a Frank González. Está enfermo, me duele, está enfermo. Su nombre nunca lo he bajado del pedestal, porque le debo a Frank esa analogía de llamarse en mi subconsciente: Elpidio Valdés.

Al héroe mambí no lo creó Frank, aunque sí puso la voz. La información genética de Valdés proviene de Juan Padrón.

Hoy el querido caricaturista desgraciadamente también batalla por la salud. Su obra merece un altar por legarnos tantos y tantos capítulos que ahora rememoro en dibujos animados como pasajes de la Guerra Necesaria de mi infancia eterna.

Nadie ha tenido la precisión de contarnos lo que pasó en este archipiélago hace par de siglos como lo hizo Juan a través de Elpidio. No existe un catalogo docente de secundaria básica capaz de emular en materia de Historia de Cuba.

Porque antes de saber sobre Henry Reeve, nos trajeron con Valdés al grupito de expedicionarios colaboradores en el ataque a Jutía Dulce. De ese episodio nos quedó la imagen del chinito con su expresión final solidaria: ¡“Viva Cuba”!

Y así paulatinamente descubrimos aristas diversas, desde asuntos jurídicos, hasta invenciones a la altura del heliógrafo, o el cañón de cuero mambí. El arte del creador nos habló de lo trascendente de las chicas. Entonces ellas se identificaron con María Silvia, mucho antes de enterarse de la valía de Grajales o Amalia Simoni.

Juan tuvo mirada de Edad de Oro, para los niños y las niñas. En ellos también pensó y trabajó. Los niños fuimos Pepito, y las niñas, Eutelia.

Elpidio contra el Quinto de Cazadores, resultó uno de los capítulos donde Padrón aprovechó para tatuarnos los símbolos patrios; los nuestros y el respeto por los del enemigo con aquello de : “…y como se prende el condena’o; y que no la suelta” .

Detalló casi todo. Nos dio clases de armamento y trinchera cuando Elpidio cruzó la Trocha.

Fico, con sus pies descalzos, siempre quiso un mauser flamante. Pero antes tuvo que tirar clavos, puntillas y herraduras con un fusil viejo . Aún disparamos con ejemplares viejos como aquel Boca de Jaro.

En todo eso y más se escabulló el realizador en sus tesis de superación constante, legado en forma de caricatura.

Acápite aparte para temas de meteorología, devenidos en orgullo tropical. En campaña de verano, es otro episodio repleto de genialidad para describirnos cómo los españoles veían “el clima inmundo de este horrendo país”.

Yo siempre asocié a Valdés con la triada sagrada: Martí-Gómez-Maceo. Luego con el paso del tiempo supe que no, que era mucho más. La cosa en sí iba de Hatuey y de Flor Crombet. Desembarcos, navegaciones, expediciones. De asuntos navales rústicos, Juan también nos dejó un arsenal de joyitas. Ahí está el torpedo mambí. Para todo ello, confesó más de una vez , tuvo que estudiar e investigar largos períodos.

Elpidio nos llevó incluso hasta las entrañas del “monstruo”; y al exilio con los tabaqueros en Tampa. Décadas después varios de mi generación extenderían pedazos de nuestra Patria hasta allá, aunque ya Padrón les había dado un norte histórico. Luz larga la del creador en materia de motivos migratorios, de intereses económicos y demás.

El asunto migratorio también quedó ilustrado con la abuelita de Weyler (supongo que la reconcentración era demasiado fuerte para la inocencia infantil). La noble anciana dejó su huella con aquello de : “Si muero en Madrid enterradme en La Habana; y si muero en La Habana enterradme a la Luisiana”. En tanto Míster Change simbolizó la intromisión de los americanos cuando ya la guerra la teníamos de este lado.

Padrón lo pensó todo, todo. ¡Que obra de arte madre de Dios!

Hoy está enfermo, aunque varias generaciones esperamos su mejoría como muestra de agradecimiento por enseñarnos a amar con Elpidio, una Cuba mejor.

En su perfil de Facebook, el hijo Ian nos informó:
“Mi padre sigue en estado grave pero estable. Mi familia me pide que explique que todas las pruebas a virus, han dado negativas. Que nadie considera que sea Coronavirus. Gracias por los miles de mensajes de aliento y salud. Aún sigue luchando “el último mambí”. Fuerza papá!!”

Este marzo parce un mes cruel, y no la antesala de la primavera. A la espera de noticias alentadoras estamos con el ejército de Valdés, con la voz de Frank y con el propio espíritu de Juan.

Publicado el marzo 25, 2020 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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